diumenge, 20 de febrer de 2011

NUEVO FINAL DE LA CELESTINA

Lucrecia iba de camino a  casa de Melibea cuando, en una esquina, oyó a las dos pupilas de Celestina  hablar de la trama que tenían entre manos. Al llegar se lo contó todo a Melibea. Ésta, pensando qué podía hacer para detenerlas, se le paso por la cabeza  desvelar el amor que tenían ella y Calisto y así podrían contraer  matrimonio y desvelar la trama de ésas dos.

Al día siguiente, Melibea, junto con su criada, se dirigió a casa de Calisto y se lo contó todo, tanto lo que pretendían hacer Elicia y Areúsa como la intención de desvelar su amor. Calisto pensó que era muy arriesgado desvelarlo ahora y en vez de esto decidió que tenían que hablar con Centurio para que las convenciera  de que se olvidaran de todo y buscaran otro amor más adecuado.
Decidieron ir inmediatamente a hablar con Centurio. Los tres jóvenes no sabían que Centurio  era la persona  la cual habían acudido Elicia y Areúsa  para que matara a Calisto y Melibea. Centurio, muy inocente, les dijo que haría lo posible para convencerlas pero que antes, tenían que pagarle una pequeña parte por adelantado.
Le pagaron y se fueron. Centurio no sabía que hacer si matar a los dos enamorados o convencer a la pupilas. Pensó y al final se decidió por la muerte de los jóvenes, era más fácil que convencer a esas dos locas.

Al cabo de dos días, Calisto concertó una cita con Melibea. Se vieron a media noche en el callejón de la plaza. En ese momento estaban solos y de repente se oyó un ruido que venía de detrás de ellos. Era Centurio. Llevaba un puñal en la mano. Se acercó y se lo clavo primero a Calisto y luego a Melibea.
La criada de Melibea, que era la única que sabía la cita entre los dos, se extraño de que Melibea todavía no hubiera venido y se fue a buscarla. Cuando los vio muertos, se alteró  y empezó a preguntarse a si misma ¿Quién habría sido? ¿ Las pupilas?, ¿Cómo lo sabían? Decidió volver y contárselo a los  padres de Melibea,Pleberio y Alisa. Llegó y los despertó. Se lo contó todo: las citas, el plan de Elicia y Areúsa, el trarto con Centurio… Entonces se paró en seco y luego solo dijo: las malditas pupilas. Entre lloros , mandaron la justicia a detenerlas.
Ya detenidas confesaron que habían acudido a Centurio para que los mataran. Los guardias fueron a buscar a Centurio y cuando llegaron se había suicidado, tenía clavado en el pecho el puñal.

A la mañana siguiente encerraron a las pupilas para el resto de su vida.

A los padres de Melibea les costo afrontar la muerte de su hija  y Lucrecia prometió no ocultarles nunca nada más. Sosia se casó con una bella dama y tuvieron una niña, la cual se casó con el hijo de Tristán.